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sábado, 14 de junio de 2008

Para tener una confesión

Me da vergüenza, pero hay que reconocer
que me muero por hablarte
ya me cansé de aguantar que me pongas los ojos encima
así, desafiante,
desafiante porque no vas a ser tú el que me llame y me detenga
pero lo mismo me llamas aunque no quieras
porque se te ha pegado la costumbre de aparecérteme en los sueños
y de quedarte en mis recuerdos
de sentarte en la más nueva de las sillitas de respaldo en mis recuerdos
y no sé como espantarte pues,
si te hablo,
tu voz me va a quedar retumbando en los rincones,
y si no te hablo el silencio me va a pesar en los hombros
hasta que caiga al suelo y llore.

lunes, 5 de mayo de 2008

Lo de mantener la compostura

Quizás es un deslizón muy grande de las demás cosas que he venido a lanzar acá. Pero no importa: me enferma que porque soy mina tengo que comportarme tranquila y no hacer escándalos en los lugares públicos. Hoy gritoneé mucho a un dependiente de tienda (o tendero, para sintonizar con la onda tropical del libro de latín) por atenderme con toda la parsimonia del mundo y por pegarme una mirada de profunda indiferencia cuando le dije que si se podía apurar, porque tenía cosas que hacer. Bueno, eso y que no quería devolverme toda la plata cuando le entregué de vuelta el par de zapatillas que alguien me vendió mal por errores ridículos. Eso y que el dependiente me dijera que debería haberme fijado yo en que me vendan las cosas bien. No me venga con tonteras: me veré muy joven y calladita, pero estúpida no soy.
Eso es todo. Prometo volver al dial.

viernes, 2 de mayo de 2008

Ayer soñé que mi papá se moría y que no me acompañabas a su funeral

A veces eres tan tonto, pensar que no quieres aparecerte por mi casa quién sabe por qué (es decir, todos saben por qué) y yo estoy acá, sola, con el yuki claro, pero mas botada que los árboles que vinieron a sacar el otro día. Te echo de menos porque pucha que hace bien/mal esto de querer a alguien, y no solo te echo de menos, es que me siento tan sola a veces, tan pero tan sola que es casi una necesidad que te aparezcas aunque sea una vez, solo para ver como estoy, sabes? Y te llamo, y el teléfono, con esa distancia tan increíblemente enorme que acarrea, me hace sentir que no sirve de nada escucharte 5 minutos diarios, mientras me dices en tono aniñado que no me ves desde el Lunes, y me sigo cayendo y cayendo en mi cama, que a estas alturas es mas bien una especie de jaula/camisa de fuerza. Me da absolutamente lo mismo si tu y mis papás no tienen feeling entre ustedes, el punto es que nadie te ha prohibido jamás entrar en esta casa, todo lo contario, pero ves? sigo acá sola, escuchando a los niños jugar a la pelota, escuchando tus cd's y you'reee the oneeeeeeee for meeeeeee me da vueltas, y vueltas, y vueltas en la cabeza, y como escuche por ahí me quedo con las ganas si es que de esas tengo. Porque por mucho que me haya negado a escribir por acá algún tiempo, por mucho que mi juicio haya encontrado un poco extraño el rumbo que toma este espacio (digamos que mi estilo dista bastante de lo que observo), me sigues obligando a escribirte, me sigues obligando a desafiarte, por que sé que si algún día llegas a leer algo de esto me vas a decir un sincero y odioso "no me gusta" que me va a dejar tirada en quien sabe donde, porque esto de sentarme a odiarte una vez al mes me está matando, porque esto de sentarme a odiarme me está matando.